Programa VIH/ Sida

“… me dijeron que tenía el bicho, yo creía por falta de información que la enfermedad era como una gripe, que se curaba enseguida….”

Persona Seropositiva privado de libertad

 

La prisión es un mundo complejo y mirar significa reconocer amplias zonas de problemas insuficientemente atendidos. Año tras año tratamos de incorporar nuevos programas que permitan facilitar el acceso progresivo a la libertad a colectivos doblemente desprotegidos por su condición de personas presas y su condición de personas enfermas. El programa Mercurio viene desarrollándose desde hace quince años.

Podemos contar con las personas que pasan por estas durísimas experiencias, entre las personas afectadas hemos sido capaces de establecer un compromiso serio para evitar la transmisión del virus a terceros. Hemos apostado por las propias personas afectadas como agentes de salud. El taller de salud “Autocuidados y VIH” desarrollado dentro de prisión ha sido un buen foro para transmitir mensajes de buenas prácticas.

Trabajamos por la normalización social de las personas infectadas por el VIH. Luchamos contra la estigmatización de una enfermedad que hoy por hoy puede afectar a cualquiera y trabajar por la inserción social de aquellas que puedan desempeñar un trabajo adecuado a su situación o para que, en su defecto, puedan acceder a una prestación económica que le permita llevar una vida digna. 

Por otra parte se ha relajado el alarmismo que se desató sobre la enfermedad y que tanto daño hizo a colectivos que llevaban unas prácticas de riesgo, situación beneficiosa porque levanta el estigma; pero que como todas las cosas buenas tiene su anverso tenebroso porque descuida las precauciones frente al virus.

La situación nos exige intervenir tanto en información para la prevención de la transmisión como en la información sobre virus y tratamientos disponibles.