Salud mental

En ocasiones la cárcel se interpone en la vida de personas con enfermedad mental grave y patología dual; esquizofrenia, trastorno bipolar, étc. Las personas con diagnóstico de enfermedad mental, que pasan por la experiencia de la privación de libertad, son abandonadas a su suerte tras su condena penitenciaria. Muchas se sienten confusas, desamparadas y desubicadas. Presentan unas necesidades específicas de intervención diferentes al resto de personas presas. Sin embargo, reciben el mismo trato y condición de internos penitenciarios que el resto.

En la asociación Àmbit trabajamos con programas específicos de Salud Mental desde el año 1998. Durante los primeros cinco años de vida como asociación, y de trabajo en el ámbito penitenciario, identificamos la necesidad de impulsar un proyecto que pudiese mejorar la situación de estas personas. Años después, la institución penitenciaria fue sensible a esta problemática y comenzó a desarrollar el Protocolo de Atención Integral a Enfermos Mentales, PAIEM, en las prisiones.

Este Plan de intervención fue denominado EOLUS y PAPALLONA, y engloba una serie de proyectos con el fin de favorecer la rehabilitación psicosocial e integración comunitaria de estas personas, la apertura de PAPALLONA gracias a la financiación de. La entidad financiera BANKIA, a través de su RSC ha constituido un hito a nivel estatal y un ejercicio de dignidad para las mujeres reclusas y excreclusas con problemática de Salud Mental, en colaboración con la Generalitat Valenciana quien cedió la vivienda y su compromiso hecho realidad de convertirla en una vivienda tutelada.

Programa integral de Salud Mental para personas reclusas y exreclusas, EOLUS, PAPALLONA.

Desde 1998.

La asociación Àmbit diseñó un plan de intervención, para la población sometida a procesos judiciales y/o penales, con diagnóstico de esquizofrenia, al que denominó EOLUS y desde 2016 PAPALLONA. El proyecto, intervenía en tres periodos diferentes del proceso de las personas reclusas, bajo el modelo de Fases A-B-C:

• Fase A, intervención en el seno de la propia institución penitenciaria, en el módulo de enfermería de hombres con patología mental. Se realizan seguimientos individualizados, coordinación con los equipos de tratamiento de la institución y terapia grupal especializada.

• Fase B, intervención en medio abierto a través de una Vivienda Tutelada. Una vivienda supervisada 24h, con profesionales y programas terapéuticos y pedagógicos.

• Fase C, acompañamiento en la comunidad mediante una red de viviendas cercanas, atención domiciliaria e inclusión en los programas de la asociación y del barrio.

El Plan de intervención EOLUS y PAPALLONA, es proyecto de acompañamiento a las personas en las distintas etapas, desde el ingreso en una institución total al retorno a la comunidad. Trabajamos con metodología participativa basada en los modelos de intervención Asertivo Comunitaria y Planificación Centrada en la Persona (PCP).

Atención a la salud mental en prisión.

Programa Obrint Espais.

Nuestra intervención tiene comienzo en el interior del centro penitenciario, sin embargo, nuestro propósito es que cada persona con enfermedad mental privada de libertad se encuentre el mínimo tiempo posible en este medio. El programa Obrint Espais, comprende el trabajo que realizamos, previo a nuestra intervención en el medio abierto, con programas terapéuticos, y de atención y tratamiento, a la enfermedad mental.

El número de personas con enfermedad mental dentro de nuestras prisiones es verdaderamente llamativo. Durante la Fase A de nuestra intervención encontramos a personas que en su mayoría han entrado en prisión por cometer un delito en plena crisis psicótica. En muchos casos, la enfermedad mental ha pasado desapercibida en el procedimiento penal, lo que ha supuesto una inadecuada defensa.

En la mayoría de casos, estas personas nunca antes habían oído hablar de enfermedades mentales, nadie les había informado. La toma de medicación (si la había) estaba desajustada. Las personas más cercanas y queridas no comprendían, o no podían prestarles su apoyo; es posible que su ambiente familiar estuviera desestructurado, siendo éste un estresor más que precipitara recaídas. Vivían aislados, desconectados de la realidad y buscando algo de consuelo en el abuso de sustancias adictivas.

Todo esto les aboca a una crisis en la que cometen un delito y son condenados.

Después del momento de caos, se encuentran en el ámbito penitenciario, privados totalmente de libertad, teniendo que enfrentarse completamente solos a trámites burocráticos, a normas altamente restrictivas y, por primera vez en la mayoría de los casos, a un diagnóstico de enfermedad mental y al recuerdo de los hechos ocurridos. Es una realidad en la que hay un riesgo alto de descompensaciones, pudiendo incluso llegar al suicidio, que puede que ni los funcionarios, ni los propios compañeros comprendan, y por tanto no se gestionen adecuadamente.

Llevamos a cabo entrevistas, asesoramiento y contacto con las familias de los internos de los módulos de enfermería o PAIEM. Nos coordinamos con los equipos de tratamiento penitenciario para abordar el máximo número de casos y con mayor eficacia.

Realizamos atención individual y asesoramiento, el taller de Psicoeducación, terapia psicológica integrada, y preparación a la libertad.

Viviendas tuteladas EOLUS y PAPALLONA

Intervenir desde la calidez y cotidianidad de un hogar.

​Una necesidad básica y esencial para cualquier ciudadano y ciudadana es disponer de una vivienda digna y estable. Es un derecho fundamental, el derecho a un alojamiento no precario, que incluye, por supuesto, a las personas con enfermedad mental grave.

Todo el esfuerzo en materia de tratamiento, intervención y rehabilitación que se haga, resultará ineficaz o inalcanzable, si la persona debe dormir en la calle y no cubre sus necesidades básicas de alimentación, higiene, techo…

El resultado de no cubrir las necesidades básicas en el colectivo de personas con enfermedad mental, conlleva una serie de consecuencias negativas, a nuestro juicio, graves, para ellas y para nuestra sociedad. Se observan consecuencias que provocan un uso inapropiado de la atención sanitaria, incremento de ingresos hospitalarios psiquiátricos a raíz de las crisis recurrentes y recaídas en la enfermedad mental, sobrecarga en el núcleo familiar sin apoyo externo, altas dificultades de integración comunitaria y social o un incremento del riesgo de marginalidad e indigencia de algunos enfermos mentales que puede conllevar a un patrón de vida delictiva, suicidio, etc.

Desde este fundamento nace la vivienda tutelada Eolus en el año 2000 y Papallona en 2016. Protagonista de la Fase B de nuestra intervención, se crea para dar continuidad al trabajo que ofrecíamos en prisión, pero esta vez desde el medio abierto.

A través de la Vivienda Tutelada intervenimos con el fin de agilizar la adaptación e reincorporación social de las personas exreclusas con enfermedad mental, pudiendo asegurar un seguimiento del tratamiento psiquiátrico, aumentar la adherencia a programas terapéuticos, mantenimiento del auto-cuidado y prevenir conductas de riesgo para ellos mismos o para las personas que les rodean. Intervenimos bajo metodología abierta, flexible, participativa. Aplicamos técnicas orientadas a la intervención centrada en la persona (PCP) y al modelo asertivo-comunitario.

Acompañamiento domiciliario y personal.

Acompañar en sus propios espacios.

La fase C, hace referencia al paso entre residir en la vivienda tutelada EOLUS y PAPALLONA, a la vida un poco más autónoma. Esta transición, ha de ser un proceso gradual y personalizada, dada la fragilidad del colectivo con el que intervenimos.

Se trata de una nueva etapa de inserción sociocomunitaria, llena de retos en nuestra intervención, que necesariamente debe realizarse de forma flexible y adaptada a cada contexto, situación y persona.

Es sin duda un punto de inflexión en el proceso de nuestros usuarios y usuarias. Es el momento de mayor riesgo, momento en el que son más vulnerables, y a su vez, más autónomos, más independientes, más responsables de sí mismos.

Durante esta transición, es cuando ponen en marcha el reto de marcarse sus propios límites, de afrontar por ellos mismo las situaciones de riesgo, de aprender cuándo y cómo pedir ayuda, de gestionarse por sí solos el tiempo, las actividades, el dinero, el mantenimiento de una casa, etc. Momento sin el cual, pese a esa vulnerabilidad, no se podrían lograr los objetivos finales de nuestra intervención.

Son los propios exresidentes de la vivienda los que, de un modo explícito o implícito, demandan que haya una supervisión en esta nueva etapa que están afrontando. Muchos de ellos, han adquirido hábitos y habilidades para su día a día, en las diferentes áreas, y solicitan ser acompañados en otras en las que se sienten más inseguros o desorientados.

La atención domiciliaria y el acompañamiento personal son los métodos para lograr dichos objetivos. Esta etapa, más o menos larga, según la situación personal de cada uno, permite mejorar los hábitos de la vida cotidiana, las actitudes básicas y la estabilidad emocional.

Es en esta fase dónde se enfrentan al reto de mantenerse abstinentes del consumo de sustancias, de continuar con su tratamiento psiquiátrico y acudir a los servicios comunitarios disponibles a su alcance.

Por nuestra parte, graduamos el apoyo según las necesidades y los momentos vitales que esté atravesando cada persona.

En esta, fundamental, fase de nuestra intervención, se enmarca en nuestro programa Nuevos Itinerarios.